Ondine Whitcombe nunca ha sido una mujer fácil de encajar en las expectativas de los demás. Libre, curiosa y poco inclinada a comportarse como se espera de una dama de su posición, ha llegado a Londres sin encontrar todavía al hombre capaz de hacerle desear una vida convencional. Para su familia, quizá ha llegado el momento de que deje de esperar lo imposible y acepte un matrimonio razonable.
Pero Ondine no está pensando en casarse cuando comienza a responder las cartas de su amiga Celia Briarford.
Celia mantiene una correspondencia con el capitán Cassian Veyr, que combate en Crimea y con quien tiene previsto casarse cuando termine la guerra. Cassian escribe desde un mundo de barro, sangre y muerte, mientras intenta aferrarse al recuerdo de la vida que dejó atrás. Ondine empieza a contestar algunas de sus cartas para ayudar a Celia, sin imaginar que aquellas palabras terminarán cambiando la vida de los dos.
Porque Cassian no tarda en esperar las cartas.
Y después, en necesitarlas.
Entre ambos nace una intimidad inesperada. Ondine puede hablarle desde el papel con una libertad que jamás tendría frente a un hombre que apenas conoce, y Cassian empieza a confiarle pensamientos que no compartiría con nadie. Poco a poco, las cartas se convierten en un refugio frente a la guerra.
Sin saberlo, Cassian se está enamorando de Ondine.
Y Ondine se está enamorando de él.
Pero cada uno cree estar amando a otra persona.
Cuando Cassian regresa de Crimea, ya no es el hombre que partió. La guerra le ha dejado pesadillas, recuerdos que no consigue controlar y una culpa que no sabe dónde colocar. Ha sobrevivido, pero no sabe todavía cómo volver a vivir.
Ondine, mientras tanto, tiene que enfrentarse al hombre que conoce tan íntimamente a través de sus cartas y que, sin embargo, no sabe quién es ella.
Entre cartas, secretos, heridas que todavía duelen y una sociedad que espera de ambos algo muy distinto, su relación irá transformándose lentamente en algo que ninguno había previsto.
Porque algunas historias de amor empiezan cuando dos personas se conocen.
La de Ondine y Cassian comienza mucho antes:
cuando todavía no saben quién está al otro lado de la carta.