Skye, Escocia
Livia MacKinnon ha visto su propia muerte.
En la visión, su cuerpo yace sin vida entre los brazos de un highlander. El hombre tiene el rostro de alguien a quien todavía no conoce, pero cuya tristeza parece reconocer. Aun así, Livia no puede permitir que aquella imagen gobierne su vida. En el siglo XXI, su existencia depende de una medicación que mantiene bajo control su enfermedad de Addison, una insuficiencia suprarrenal que podría matarla si no recibe el tratamiento adecuado.
En una caverna oculta bajo el castillo de Achnarraidh, Livia toca una piedra que no debería existir y despierta en el año 1601, en una Escocia marcada por las últimas guerras entre clanes. Las heridas de Coire na Creiche todavía están abiertas, la paz impuesta por la Corona apenas se sostiene y las alianzas continúan sellándose mediante matrimonios que convierten a hombres y mujeres en piezas de un conflicto más antiguo que ellos mismos.
Allí conoce a Ciaran MacLeod, un guerrero de Dunvegan que ha perdido sus tierras y su lugar dentro de su propio clan. Para recuperarlos, necesita casarse. Lo que no necesita -o eso se repite- es una esposa que espere de él amor, compromiso o permanencia.
Ciaran ha sobrevivido huyendo de todo aquello que pudiera convertirlo en responsable de alguien. Se esconde tras la ironía, el deseo y la música; evita las promesas porque sabe que toda lealtad tiene un precio. Livia, en cambio, ha construido su vida alrededor del control. Su enfermedad le ha enseñado a desconfiar de su propio cuerpo y a considerar la dependencia una amenaza más peligrosa que cualquier enemigo armado.
Cuando el camino de regreso al siglo XXI queda bloqueado, ambos se ven obligados a aceptar un matrimonio que ninguno había elegido.
Mientras la música se convierte en el único espacio donde Ciaran puede ser libre y la familia demuestra ser refugio y condena al mismo tiempo, ambos tendrán que enfrentarse a aquello de lo que llevan toda la vida huyendo.
A la guerra que todavía amenaza con alcanzarlos.
A la enfermedad que puede arrebatarle a Livia el futuro.
Y al amor, que exige permanecer cuando lo más sencillo sería escapar.
Porque el pasado no está dispuesto a devolverla.
Y la visión de Livia quizá no sea una advertencia sobre cómo morirá, sino sobre todo lo que tendrá que arriesgar para aprender a vivir.