Londres, otoño de 1851
Tabitha Montague ha heredado una casa herida y una familia que depende de ella. Mientras intenta mantener a flote Fitzwilliam House, descubre que reconstruir un hogar puede ser tan difícil como aprender a vivir después de las pérdidas.
Archer Bellingham, indo-británico, extraordinariamente rico y dueño de una libertad que ha conquistado lejos de cualquier lugar al que pueda llamar hogar, Archer ha pasado buena parte de su vida huyendo de las raíces que lo atan y de las convenciones que pretenden definirlo. Para él, pertenecer siempre ha significado perder una parte de sí mismo. Su única certeza es el camino.
Pero Tabitha despierta algo que no esperaba: el deseo de quedarse, no por obligación, sino por elección.
Entre secretos ocultos en Fitzwilliam House, un pasado que regresa y una familia al borde de quebrarse, ambos tendrán que enfrentarse a sus propias heridas. La serpiente naga en la mitología védica y las fases de la luna acompañan su historia como símbolos de transformación, ausencia y regreso.
Porque amar no debería significar renunciar a uno mismo. La verdadera libertad quizá consista en encontrar a alguien a quien elegir sin dejar de ser quien eres.
Porque Tabitha no necesita que Archer la rescate.
Y Archer no necesita que Tabitha lo retenga.
Lo que necesitan es algo mucho más difícil:
elegirse.
Elegirse sin miedo.
Permanecer sin poseerse.
Amarse sin dejar de ser quienes son.