"Mi amigo no sobreviviö a su terrible pe¿rdida . A la larga empeorö y muriö, dando asi¿ una lecciön a todas las personas de vida licenciosa. Regue¿ su tumba con mis lägrimas ... agregue¿ una barra siniestra al escudo de armas de su familia y, para cubrir los gastos generales de su entierro, envie¿ una cuenta muy mödica a los transcendentalistas. Como los sinvergüenzas se negaron a pagar, en el acto hice exhumar al sen~or Dammi t y lo vendi¿ como alimento para perros ".